martes, 28 de octubre de 2014

ARTE BIZANTINO: DOS PROBLEMAS, GRANDES SOLUCIONES


El arte Bizantino, aquel que surge en el Imperio Romano de Oriente, caracterizado por el Cesaropapismo y la Teocracia, se enfrentó a dos problemas constructivos. O mejor dicho, su arquitectura. En la época de Justiniano los modelos arquitectónicos existentes para la creación de Iglesias eran los paleocristianos (adaptaciones de la basílica romana), pero se busca ir más allá, configurar una arquitectura propia que unifique lo imperial y lo divino. La solución la encuentran en las plantas centralizadas y las cubiertas con cúpulas.
Las soluciones arquitectónicas empleadas para las cubriciones: bóvedas de cañón, de arista y cúpulas esféricas plantearon dos problemas: 
  1. Transición de la planta cuadrada a la circular
  2. Contrarrestar los empujes de las bóvedas
Las soluciones fueron:
  1. Utilizar TROMPAS o PECHINAS:
a. Las trompas son pequeñas bóvedas semicónicas que ochavan el  espacio (convirtiéndolo en planta octogonal).
b.Pechinas son triángulos curvilíneos que unen los arcos de la base cuadrada (arcos torales) y el anillo de la cúpula. Esta será la solución adoptada en Bizancio: crea un espacio más fluido, dinámico y elegante.
Cúpula sobre pechinas, iglesia de San Salvador de Cora.

Cimborrio de la Catedral de Teruel, cúpula sobre trompas.
       2.El peso excesivo de la cubierta obligó a emplear el ladrillo, más ligero, a veces incluso cemento unido con pedazos de tejas, sin embargo el peso era excesivo. Por eso diseñaron un sistema de cúpulas más pequeñas que reforzaban al principal, y estas a su vez reforzadas con otras más pequeñas, exedras o contrafuertes. Un auténtico juego de volúmenes superpuestos  en descenso desde la cúpula central.
Iglesia de San Salvador de Cora
Santa Sofia de Constantinopla
 


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